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martes, 5 de mayo de 2015

STEVIA. Edulcorante natural con grandes propiedades



La stevia es un pequeño arbusto herbáceo que no suele sobrepasar los 80 cm. de alto, de hoja perenne, y de la familia de los crisantemos. Su nombre culto es Stevia Rebaudiana Bertoni, en honor a los dos científicos (Rebaudí y Bertoni) que la estudiaron y clasificaron en primer lugar.

Es originaria de la cordillera de Amambay, entre Paraguay y Brasil, en donde crece de forma espontánea, y ha sido consumida por los indios guaraní durante siglos, mucho antes de la llegada de los españoles a América. Los nativos la llamaban Ka´a He´e (significa yerba dulce en español). 

La hoja de la stevia es la parte más dulce de la planta y donde residen sus propiedades terapéuticas. Las flores de la stevia son pequeñas y blancas, y no demasiado vistosas. En España suelen aparecer en octubre. Las semillas de esta planta son aquenios muy ligeros que son diseminados por el viento y tienen una capacidad de germinación más bien escasa. 



Hoy en día la stevia se cultiva de forma intensiva para la fabricación del único edulcorante seguro, natural, y sin riesgos para la salud. Y también para consumirla como planta medicinal por sus propiedades curativas.


En Sudamérica se cultiva principalmente en los distritos de Amambay e Iguazú, frontera de Brasil, Paraguay y Argentina. Sin embargo, China es el principal productor y consumidor de stevia del mundo, seguida de Japón. En España y en Europa la stevia es una planta prácticamente desconocida. Y la Asociación Española de la Stevia Rebaudiana se ha propuesto difundirla y darla a conocer. 

¿Cuáles son sus propiedades?

Podemos diferenciar dos grupos a la hora de describir sus propiedades. Por un lado, su consumo como edulcorante y, por otro lado, como planta medicinal.

Las personas que consumen habitualmente la stevia para endulzar sus infusiones (té, café, rooibos, manzanilla, etc.) o sus alimentos en general, como sustituto del azúcar y los edulcorantes artificiales, se encuentran de primeras con una gran propiedad, y es que la stevia aporta cero calorías* a nuestra dieta, y es el único endulzante natural totalmente seguro para un consumo habitual y de por vida cuando el azúcar está contraindicado, como es el caso de los diabéticos y de las personas que siguen una dieta de adelgazamiento prolongada.

Como edulcorante, la stevia puede consumirse de diversas formas:

1.    Como hoja seca en polvo la stevia es unas 30 veces más dulce que el azúcar, y si es posible, debe usarse en sobrecitos filtrantes como los del té y otras infusiones, a las que endulza.

2.    En forma de polvo blanco concentrado la stevia es alrededor de 300 veces más dulce que el azúcar.

3.    En forma de líquido concentrado de color verde oscuro la stevia es casi 70 veces más dulce que el azúcar, y generalmente se usa para endulzar la leche, las infusiones o en recetas de repostería.

4.    En forma de líquido blanco translúcido para usar en gotas como endulzante de infusiones.


Cada día más personas consumen stevia como planta medicinal para paliar sus dolencias. Y se debe tener en cuenta que sólo las hojas frescas o secas contienen en toda su integridad los principios activos que tienen propiedades terapéuticas.

Se recomienda consumir las hojas frescas de la stevia directamente de la planta o bien, una cantidad equivalente de hoja seca.




Pero veamos en qué aspectos la stevia puede contribuir a que llevemos una vida sana:

1.    La stevia es beneficiosa para las personas hipertensas. La División de Medicina Cardiovascular de la Universidad Médica de Taipe, en Taiwán, ha determinado que la stevia actúa como hipotensor y cardiotónico, es decir, regula la tensión arterial y los latidos del corazón. La stevia es también vasodilatadora.

2.    Poderoso antioxidante unas 7 veces más potente que el té verde.

3.    Es bactericida y se utiliza en dentífricos y chicles para prevenir la caries dental por su acción antibiótica contra la placa bacteriana.

4.    Combate ciertos hongos, como el Cándida Albicans, que causa vaginitis.

5.    Es un diurético suave que ayuda a disminuir los niveles de ácido úrico.

6.    Tiene efectos beneficiosos en la absorción de las grasases antiácido y facilita la digestión.

7.    Contrarresta la fatiga y los estados de ansiedad.

8.    Mejora la resistencia frente a gripes y resfriados.

9.    Es cicatrizante y bactericida en aplicaciones contra quemaduras, heridas, etc.

Además de todo lo anterior, el aumento de la glucosa* en sangre al tomar este edulcorante, es insignificante. Esto provoca que el "alimento" principal de las células cancerígenas sea mínimo, reduciendo su desarrollo y diseminación.

*El porcentaje de glucósido depende de cada variedad de stevia rebaudiana. Así la variedad criolla y la morita rondan el 12% de glucósido. Mientras que la variedad eirete puede alcanzar el 18%.

Para más información sobre esta planta (comprar plantas, cómo consumirla, cómo cultivarla...) visitar http://www.stevia-asociacion.com/index.php


lunes, 4 de mayo de 2015

Los flavonoides: Propiedades y Acciones Antioxidantes


¿Qué son?

Los flavonoides son compuestos fenólicos procedentes de la parte no energética de la dieta humana. Se encuentran en vegetales, semillas, frutas y en bebidas como vino y cerveza, se han identificado más de 5.000 flavonoides diferentes.

Aunque los hábitos alimenticios son muy diversos en el mundo, el valor medio de ingesta de flavonoides se estima como 23 mg/día, siendo la quercitina el predominante con un valor medio de 16 mg/día.

En un principio, fueron consideradas sustancias sin acción beneficiosa para la salud humana, pero más tarde se demostraron múltiples efectos positivos debido a su acción antioxidante y eliminadora de radicales libres.

Diversos estudios indican que los flavonoides poseen efectos antiinflamatorios, antivirales o antialérgicos, y su papel protector frente a enfermedades cardiovasculares, cáncer y diversas patologías.

Los flavonoides son pigmentos naturales presentes en los vegetales y que protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes, como los rayos ultravioletas, la polución ambiental, sustancias químicas presentes en los alimentos, etc. El organismo humano no puede producir estas sustancias químicas protectoras, por lo que deben obtenerse mediante la alimentación o en forma de suplementos, están ampliamente distribuidos en plantas, frutas, verduras y en diversas bebidas y representan componentes sustanciales de la parte no energética de la dieta humana.

Desempeñan un papel esencial en la protección frente a los fenómenos de daño oxidativo, y tienen efectos terapéuticos en un elevado número de patologías, incluyendo la cardiopatía isquémica, la aterosclerosis o el cáncer.

Tipo y fuentes de flavonoides:

Los flavonoides se encuentran en frutas, verduras, semillas y flores, así como en cerveza, vino, té verde, té negro y soja, los cuales son consumidos en la dieta humana de forma habitual y también pueden utilizarse en forma de suplementos nutricionales, junto con ciertas vitaminas y minerales.

El vino tiene un alto contenido en compuestos polifenólicos, aproximadamente se conocen unos 500, la mayoría de los cuales provienen de la uva y del proceso fermentativo, la cerveza también contiene importantes cantidades de flavonoides.

Se han identificado más de 5.000 flavonoides, entre los que se pueden destacar:

1.  Citroflavonoides: quercitina, hesperidina, rutina, naranjina y limoneno.

·    La quercitina es un flavonoide amarillo-verdoso presente en cebollas, manzanas, brócoles, cerezas, uvas o repollo rojo.

·    La hesperidina se encuentra en los hollejos de las naranjas y limones.

·    La naranjina da el sabor amargo a frutas como la naranja, limón y toronja.

·    El limoneno se ha aislado del limón y la lima.

2.  Flavonoides de la soja o isoflavonoides: están presentes en los alimentos con soja tales como porotos, tofu, tempeh, leche, proteína vegetal texturizada, harina, miso. Los dos más conocidos son la genisteína y la daidzeina.

3.  Proantocianidinas se localizan en las semillas de uva, vino tinto y extracto de corteza del pino marino.

4.  Antocianidinas: son pigmentos vegetales responsables de los colores rojo y rojo-azulado de las cerezas.

5.  Ácido elágico: es un flavonoide que se encuentra en frutas como la uva y en verduras.

6.  Catequina: el té verde y negro son buenas fuentes.

7.  Kaemferol: aparece en puerros, brócoles, rábano, endibias y remolacha roja.

Alcalinízate para prevenir el Cáncer


Antes de nada, comenzaremos con esta pregunta: ¿Qué es el pH?
El pH o “potencial de hidrógeno”, es una forma de representar el carácter ácido, neutro o básico de una solución acuosa.

Lo ácido y lo alcalino se miden en pH (hidrógeno potencial), en una escala que va del uno (1) al catorce (14), siendo uno lo más ácido y catorce lo más alcalino. Un pH por debajo de 7 es considerado ácido y por encima de 7 se considera alcalino, y un pH de 7 es neutro, ni ácido ni alcalino.

Nuestro pH en la sangre tiene una gama muy estrecha de alrededor de 7,35 a 7,45. Si el pH de nuestro cuerpo se desvía de esta gama, enfermaremos o comenzaremos a mostrar síntomas de enfermedad. Si nuestro pH en la sangre cae por debajo de 6,8 o por encima de 7,8, las células dejan de funcionar correctamente.
El ganador del Premio Nobel Dr. Otto Warburg, descubrió que las células cancerosas sólo crecen en un estado de bajo consumo de oxígeno. Cuando las células y tejidos del organismo son ácidas (pH inferior a 6,5 - 7,0), pierden su capacidad para el intercambio de oxígeno, aumentando sus probabilidades de convertirse en cancerosas. ”La falta de oxígeno y la acidosis son las dos caras de una misma moneda: cuando tienes uno, tienes el otro”, aseguró Warburg.
Así que cuando las células de tu cuerpo y sus tejidos son alcalinos (por encima de pH de 7.0) las células cancerosas tienen dificultades para sobrevivir debido a la alta cantidad de oxígeno presente. Un tejido alcalino tiene 20 veces más oxígeno que los tejidos ácidos. En un pH de 8.0 o mayor, las células cancerosas y el cáncer que causan los microbios patógenos (virus, bacterias, hongos) no pueden sobrevivir.
Debemos recordar que la condición de que un alimento sea alcalino, neutro o ácido se debe fundamentalmente a su contenido en minerales, y en cómo estos micronutrientes tienden a alterar el pH de nuestro organismo.

Es posible saber o distinguir si un alimento es acidificante o alcalinizante en función de su composición en minerales, de manera que mientras que minerales como el calcio, potasio, sodio, manganesio, magnesio y zinc son minerales alcalinizantes; el hierro, fósforo, azufre, yodo y cloro son minerales acidificantes.

En relación a lo anterior, se podría pensar que las frutas cítricas tendrían un efecto acidificante en el cuerpo, pero el ácido cítrico que contienen en realidad tiene un efecto alcalinizante en el sistema. Y ello es porque en realidad, los residuos que dejan los alimentos después del proceso digestivo, en este caso, son alcalinos.

Tenga en cuenta que la tendencia que tendrá su pH una vez ingeridos los alimentos alcalinos o ácidos en el cuerpo no tiene nada que ver con el pH real, sino con lo que han dejado una vez utilizados sus nutrientes, enzimas, minerales etc. Por ejemplo, los limones son muy ácidos, sin embargo, los productos finales que dejan después de la digestión y asimilación son muy alcalinos.  Asimismo, la carne es un alimento alcalino antes de la digestión, pero deja residuos muy ácidos en el cuerpo como casi todos los productos de origen animal. Todas las carnes son alimentos formadores de residuos ácidos.

¿Esto quiere decir que no podemos tomar alimentos ácidos?

Por supuesto que no. 

Siempre debemos tener presente que no existen alimentos buenos ni malos. Lo importante es que exista en nuestra dieta un equilibrio entre los alimentos alcalinizantes y acidificantes, ya que ambos grupos son importantísimos para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Como manifiestan muchos nutricionistas, los alimentos ácidos son tan beneficiosos como los alcalinizantes, sin embargo, lo que en realidad perjudica a nuestra salud es el desequilibrio en la dieta; por ejemplo, no equilibrarla con el consumo abundante de verduras, frutas, hortalizas, legumbres y cereales. Esto alimentos deben ser consumidos añadiéndolos a la dieta de manera regular y controlada, sin exceder su consumo.



Le recuerdo que el listado de alimentos alcalinos y ácidos de ésta página son sólo una guía de la influencia que tendrán en su pH. Dicho esto debe saber que también tienen gran influencia la manera en que se cocinan.

Flora Intestinal. Microorganismos que viven dentro de nosotros.



¿Sabéis que existen seres vivos dentro de nosotros y que además, nos ayudan a tener una buena salud? ¿Cómo los podemos cuidar? ¿Y alimentar?

Si alguna vez desaparecen, ¿Sería posible volver a recuperarlos?

Vamos paso por paso.

Antes de nada hay que saber que la Flora Intestinal son todo el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino, con los que establecemos una relación de ayuda mutua y que, en condiciones de equilibrio, no producen ninguna infección, realizando actividades que nosotros mismos no podemos realizar.

Estos microorganismos realizan diferentes funciones dentro de nosotros como el metabolismo de algunos carbohidratos, especialización del sistema inmunitario, y control del crecimiento de células del endotelio, especialmente del colon. Esta última función es muy importante para el control de cáncer en esta zona, ya que las bacterias cuando metabolizan alimentos ricos en fibra, liberan ácido butírico, que está involucrado en la diferenciación de las células del intestino grueso e induce la destrucción o muerte celular programada provocada por ella misma, con el fin de autocontrolar su desarrollo y crecimiento, lo cual es importante para eliminar células no funcionales que pueden ser cancerígenas y para mitigar inflamaciones.

Para cuidar a estos microorganismos y potenciar nuestra salud lo más importante es saber que una dieta muy variada en fibras vegetales se asocia a mayor diversidad de estos seres vivos y ello va a favor de un mejor equilibrio. Además, algunas fibras fermentables por las bacterias (las denominadas prebióticos) favorecen el crecimiento selectivo de bacterias beneficiosas de la flora, como las bifidobacterias. Incorporar también probióticos en la dieta, como yogures o leches fermentadas con bifidobacterias, puede ser muy útil: compiten y desplazan patógenos, producen sustancias fundamentales para nutrir la mucosa del colon e, incluso, en algunos casos, pueden ser una ayuda frente a algunas molestias digestivas leves, que son muy frecuentes en la población.

Muchos lectores os estaréis preguntando ¿qué es un prebiótico? ¿y un probiótico? A continuación se explica qué son y qué alimentos lo contienen.

Comencemos por los prebióticos. Éstos, son fibra no digerible que estimula y facilita el crecimiento y la actividad de un grupo de bacterias beneficiosas de la flora intestinal. Alcachofas, banana, legumbres, patata y boniato, ajo, cebolla, puerro, trigo, avena, cebada, espárragos, son algunos de los ejemplos de alimentos favorecedores del crecimiento y diversidad de la flora bacteriana.

A diferencia de los prebióticos, los probióticos son microorganismos vivos que, al administrarse en cantidades adecuadas, producen un beneficio para la salud. Estos organismos deben resistir el paso del tubo digestivo y llegar vivos al colon. Sus efectos dependen de la especie y de la cepa que sean y de la cantidad en que se tomen. No todos los probióticos sirven para todo y los efectos de unos no se pueden extrapolar a otros. Como hemos nombrado anteriormente, la leche fermentada y yogures son los alimentos donde más probióticos encontramos.

Es cierto que hoy en día existen alimentos procesados donde se incluyen probióticos para ser tomados e incluirlos en nuestra dieta. Hay que tener especial cuidado con estos productos debido a que, si los consumimos de manera habitual provocaremos que nuestra flora bacteriana sea pobre en microorganismos, reduciendo así el efecto beneficioso de éstos. Recordad que lo importante es hacer una dieta equilibrada y muy variada.

Por tanto, mantener una dieta equilibrada con aporte de alimentos que favorezcan la proliferación y mantenimiento de nuestra flora intestinal en unos niveles adecuados, contribuirá a la prevención de algunos tipos de cánceres como el colo-rectal.

domingo, 3 de mayo de 2015

Recomendaciones Vida saludable y Prevención del Cáncer

"No existen alimentos milagrosos para curar el cáncer, pero sí recomendaciones nutricionales muy claras para prevenirlo" 

Este Post busca que toda aquella persona dispuesta a llevar unos hábitos alimenticios adecuados lo consigan de una manera fácil y dinámica. 

Para ello, se ofrecen 10 puntos básicos para conseguir alimentarse de manera adecuada. 

Con estas 10 recomendaciones se pretende reducir al mínimo la aparición de cualquier tipo de cáncer ya que, a diferencia de otros factores que no podemos controlar, tener una buena alimentación y hábitos de vida saludable está en nuestras manos. 

Las recomendaciones, propuestas por la AICR/WCRF, son las siguientes: 

1.- Mantener un peso adecuado, evitando el aumento mayor de 5 kilos durante la vida adulta. Esta recomendación se hace en base a la evidencia existente en relación a la presencia de obesidad y el desarrollo de cánceres de distintos orígenes. 

2.- Mantener actividad física de por lo menos 30 minutos diarios. El sedentarismo se ha asociado a un aumento del riesgo de cáncer de colon y recto. Al mismo tiempo, actuaría de forma indirecta favoreciendo la presencia de obesidad con su asociación al desarrollo de ciertos tipos de cánceres. 

3.- Tener una dieta balanceada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales no refinados. Consumir 5 o más porciones de frutas y vegetales diariamente. 

4.- Consumir granos poco procesados y alimentos ricos en fibra, limitando el consumo de azúcares refinados. 

5.- No consumir alcohol, o hacerlo en forma moderada. Se recomienda un consumo no mayor de una copa diaria en mujeres, mientras que en el hombre se puede permitir hasta dos. Se ha relacionado el consumo de alcohol con el desarrollo de cáncer de boca, esófago, colon e hígado.

6.- El consumo de carnes rojas no debe ser mayor de 80 gramos/día, pudiendo ser sustituida por carne de pollo o pescado. 

7.- Limitar el consumo diario total de grasas, lo que incluye los alimentos ricos en grasas y las preparaciones que involucren el uso de aceites. Se recomienda preferir el consumo de aceites de origen vegetal y evitar la reutilización de los aceites. 

8.- Evitar el consumo de alimentos salados, limitando el consumo diario de sal a no mas de 3 gramos por cada 1000 Kcal consumidas. Esta recomendación es especialmente importante en los niños, ya que existen datos sobre el consumo temprano de sal y el desarrollo posterior de cánceres, especialmente del tracto digestivo alto. Se recomienda preferir el aliño de alimentos con hierbas y especias. No existe evidencia clara sobre el consumo de alimentos picantes y el desarrollo de cáncer gástrico. 

9.- Usar métodos de conservación adecuados. La refrigeración puede actuar como factor protector, ya que impide la proliferación de microorganismos con efecto cancerígeno conocido. 

10.- No consumir alimentos quemados, especialmente carne y pescado. Evitar cocinar a fuego directo, y freír o hervir en exceso. Evitar el consumo de alimentos ahumados, lo que se ha asociado a un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Estas Recomendaciones nos ayudarán a prevenir, en la medida de nuestras posibilidades, la aparición de cáncer.